Al hombre se le cuida hasta cuando se sabe que es culpable

Por Laura Garza

La semana pasada una mujer más fue asesinada por su expareja, tenía solo 18 años y tuvo que enfrentarse a su ex novio obsesivo y violento que no soportó terminar la relación.

Comenzaba a estudiar medicina y tenía tres meses de ya no estar con él. Se llamaba Ana María Serrano y no supo anticiparse para alertar a sus familiares, amigos y autoridades. ¿Cómo iba a imaginarse que su ex tenía en mente matarla?

Alan Gil Romero de 21 años es el ex novio que después de tres visitas a su departamento, cumplió su cometido en la tercera. La asfixió, la mató y creyó que nadie se daría cuenta que había sido él.

Ali Jasel Suárez, una joven doctora fue asesinada en Baja California Sur. Su cuerpo golpeado y abusado sexualmente, fue encontrado dentro de una maleta en su propio departamento. 

El hombre sospechoso de matarla ya fue arrestado, tiene 24 años y su nombre es Martín Heriberto.

A Montserrat Juárez la mataron entre su suegro y su novio. La encontraron muerta hace tres días en un edificio de la Miguel Hidalgo, aquí en la Ciudad de México. La crónica de cómo buscaron desaparecer su cuerpo es anecdótica. 

Dos hombres y policías bajaron el cuerpo envuelto en sábanas blancas por unas escaleras de un edificio, los tipos pensaban que llevándola de inmediato a una compañía de servicios funerarios iba a ser suficiente para que la recibieran, cremaran y se olvidaran de ella.

Los dos tuvieron el descaro y la frialdad de manipular el cuerpo de Montserrat, de mentir y de creerse poderosos con pagar una cremación.

Tan solo tres mujeres en esta última semana, tres jóvenes que fueron violentadas, agredidas sexualmente y finalmente asesinadas. Tres casos que estremecen a cualquiera, que a toda mujer se nos cuela el miedo por los poros y si somos madres, nos paralizamos inevitablemente.

En este espacio que siempre parto de una imagen, hoy parto de las fotografías de los “presuntos” asesinos.

Foto: El Universal

Porque de las tres mujeres podemos encontrar sus fotos en cualquier buscador de internet, los medios las han publicado, podemos verle sus miradas, su bellos rostros, su juventud. 

En cambio, ellos tan protegidos por la ley, por “derechos” que en mi parecer no deberían ni proteger, y pido una disculpa por ello, porque estoy segura que está fuera de lugar, pero el cuidado y el detalle de las autoridades en taparles los ojos me parece un insulto directo a las familias de estas mujeres y de todas las que han sido asesinadas por sus parejas, ex parejas, amigos, enfermos psicóticos y obsesivos hombres.

Al hombre se le cuida hasta cuando se sabe que es culpable. A la mujer nadie la cuida, no hay autoridad que en verdad nos ofrezca seguridad, no hay protocolos de alarma ante situaciones de violencia, no hay moral alguna con la que se nos permita defendernos sin ser ignoradas y juzgadas.

Las mujeres quedamos siempre en las “pobrecitas”, “se vestía muy provocadora”, “andaba en la noche sola”, “para qué vivía con él”, “era escandalosa”, “no le hacía caso al marido”, “se me hace que era de las tóxicas” o la clásica “es que estaba loca”.

Y es el rostro de tantas mujeres las que vemos, las que conocemos por primera vez en una foto de Alerta Amber o de búsqueda. Las vemos con su cabello peinado, sus ojos pintados, sus sonrisas y sus miradas que ya no existen más.

A las mujeres asesinadas las vemos y a sus asesinos les protegemos la identidad.

Por favor.

Vaya burla a todas.

One Reply to “Al hombre se le cuida hasta cuando se sabe que es culpable”

  1. Tremendo texto y tremenda la evidencia de la podredumbre de sociedad en que vivimos.

    Tristemente estamos pasando a la historia como una época en la que, pese a los medios a nuestro alcance, no hemos sabido proteger lo más preciado: la vida de mujeres, jovencitas y niñas que son presa del verdugo siniestro que camina a su lado, las conozca o no.

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