Dos caras ante la violencia

Por Laura Garza

El día de hoy acudieron los tres candidatos a la presidencia a un Diálogo Nacional por la Paz, con el objetivo de firmar un documento de siete capítulos y 132 propuestas por la Iglesia Católica, sociedad civil y especialistas en seguridad.

Cada aspirante a la presidencia, tuvo su propio espacio para hablar de la inseguridad y comprometerse con cada uno de los puntos allí presentados. 

En tiempos de campañas políticas el factor emoción y la congruencia del candidato con sus propuestas, con su imagen y con su discurso son clave. Pero no todo es emoción, no todo es atracción de votos a través de la cercanía con quienes acuden a los eventos públicos o privados.

Las sonrisas no siempre son buenas, ni el escándalo. Los abrazos y el tiempo de fotos con ellos, tampoco. 

Hay tiempo y espacio para todo, solo hay que saber en dónde sí y en dónde no, y claro, en dónde arriesgarse un poco.

Lo que hoy vimos entre los tres candidatos fue un ejemplo claro de esto. Viendo los rostros y las actitudes de las dos candidatas que son las principales aspirantes a ganar, me iré a la fotografía que en un inicio presento.

La candidata del oficialismo, se negó a firmar el documento en su totalidad. No quiso comprometerse del todo porque su visión es muy distinta, algo así como México no vive ni una militarización que afecta la seguridad de los mexicanos, como tampoco los altos niveles de inseguridad en los que estamos enfrascados.

Para ella es un “acto de honestidad y congruencia” el no estar de acuerdo en todo y en seguir dialogando. Mi pregunta sería ¿honesta y congruente con quién?. 

Su rostro fue el reflejo de sonreír a quien mira los datos como ella, su sonrisa fuera de lugar en un escenario en donde el objetivo era hablar, palpar y escuchar propuestas viables para que los sacerdotes no se ven en riesgo de morir en manos del crimen organizado, por ejemplo.

Ella tan distante de la realidad, sonríe, mientras toma la carpeta incompleta porque no les creyó, ni a ellos, ni a los mexicanos que lamentablemente hoy se han convertido en una cifra.

Del otro la candidata de la oposición, haciendo lo propio, manteniendo la congruencia y honestidad con ella misma, con su gente y con quienes le han creído desde un inicio.

Basta ver la actitud de seriedad ante un tema que nos aqueja, que nos duele, que nos quita y que no nos deja viajar por carretera o salir sin miedo de casa. Xóchitl y su tono conciliador en un espacio que buscaba eso y no marcar una diferencia entre los tres candidatos.

Gálvez toma la carpeta de compromisos firmada en su totalidad, con propuesta que hasta dijo “las haré mías”.  En congruencia con su propuesta de gobierno, su narrativa y sus acciones durante estos primeros 11 días, empezando por su inicio de campaña.

Construir la paz debería de ser un acto para entender y recapitular las cifras de homicidios, de feminicidios, de secuestros y desapariciones en nuestro país durante estos seis años. 

Tan sólo este fin de semana en Guanajuato hubo 17 asesinatos y ejecuciones. Sin hablar de los 23 candidatos políticos que han sido asesinados durante este proceso; y para recordar a los dos padres jesuitas asesinados en Cerocahui en 2022.

Dos rostros totalmente opuestos ante un mismo problema. Hay quien se apropia el dolor de las y los mexicanos que han sufrido durante este sexenio perdiendo a sus familiares, y quien sonríe porque actúa en mecánico sin intención de apropiarse de nada, ni del dolor de nadie.

Allí están las fotos, fácil de distinguir. 

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