Y retiemble en sus centros la tierra…. 

Por Laura Garza

Nuestra Ciudad de México siempre siendo la anfitriona y la vocera de tantas voces, quejas, reclamos, exigencias, gritos, llantos, golpes y violencia.

Av. Reforma tan gloriosa y dadivosa con sus anchos carriles, su camellón que adorna con flores y colores a quien pase por allí con odio, desesperación y angustia. 

Cuando recién llegué a vivir acá, no lograba entender la motivación de tanta gente para paralizar el tránsito a cualquier día y a cualquier hora. Me llevó años abrir los oídos para escuchar las voces que pasaban por allí y sobre todo el corazón, para ponerme en sus zapatos y en muchas causas quebrarme con ellas y ellos.

Foto: José Méndez / EFE

Esta foto del fotoperiodista mexicano José Méndez para EFE, me parece una imagen llena de símbolos de lucha, de México y la voz de su gente.

La marcha del día de hoy para detener los ataques contra las comunidades zapatistas, en donde participaron miles de personas en la capital y en San Cristobal de las Casas, exigieron poner un alto a los ataques de los grupos paramilitares a las comunidades zapatistas.

Nuestra bandera, los colores que por excelencia nos reclaman efervescencia en el corazón y coraje en el fondo del estómago para defender la causa que los otros reclaman.

Los mexicanos nos contagiamos de pasión por un gol, pero muchos otros también por el dolor e injusticia que se vive en materia de derechos humanos, de género y de abusos de los “armados” hacia los civiles.

El cuerpo de la mujer vestida de blanco con bordados indígenas pide paz, viste el cuerpo que camina al frente de la bandera y alzando la mano para que la miren, para que la escuchen.

Su rostro cubierto con un paliacate rojo, porque sus palabras traen pasión y también sangre. 

La historia de un conflicto armado, que el pasado 22 de mayo, hirió a Jorge López Santíz y desató el hartazgo y el enojo de la comunidad Moisés Gandhi, parte del municipio autónomo Lucio Cabañas.

Atrás de ella la enorme bandera que la respalda, que la empuja a caminar las distancias que sean necesarias para que su demanda se vea, se lea y se aplique. 

Alrededor hombres y mujeres que cargan la bandera, que llevan en su cuerpo ataviado de colores bordados su desesperación y su “sin saber” si esto funcionará al volver a casa.

Los Zapatistas, el subcomandante Marcos, y hoy más de 800 organizaciones internacionales, y según los medios, más de mil personalidades del mundo que se unieron a esta protesta.

Ella no va sola, y por eso la bandera es tan larga. Los zapatistas ya no son un pequeño grupo de indígenas en defensa de los derechos colectivos e individuales de los pueblos indígenas mexicanos. Hoy son cientos de miles que defienden sus tierras de los sicarios, paramilitares y del propio presidente, a quien denuncian una complicidad directa en las detenciones arbitrarias, torturas, desplazamientos forzado de sus tierras y la militarización.

Cada vez más grupos salen a las calles a marchar, a gritar de coraje y repudio. México se nos está llenando de causas que lamentablemente nadie escucha. Ojalá un día no se nos desborde tanto odio que no quepamos por Av. Reforma y necesitemos más. 

Hasta que retiemble en sus centros la tierra.

Fotógrafo José Méndez / Instagram: @josemendez_photo

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