Los de adentro y los de afuera 

Por Laura Garza

La libertad de expresión y la democracia en los medios de comunicación parte de que cada uno decida qué y cómo informar, siempre y cuando se mantenga lejos de ideologías y beneficios personales que contrapongan intereses sociales y políticos.  

Lo ideal sería que todo fungiera bajo el respeto y sin generar un daño directo a una u otras personas o grupos en particular.

Eso es lo ideal, lo que nos enseñaron en la carrera de comunicación y en lo que en la vida profesional se va comprobando y trabajando en medios de comunicación que cumplan con todo eso.

Hoy vimos a la senadora Xóchitl Gálvez acudir al Palacio Nacional para ejercer su derecho de réplica emitido por un juez, a raíz que el presidente Andrés Manuel la nombrara en su mañanera diciendo una mentira sobre ella; acto que repite continuamente, en particular con todos y todas las que no coinciden con su ideología y su manera de desprestigiar a nuestro país. 

La escena de la senadora rodeada de medios de comunicación, los cuales fueron criticados por asistir a muy tempranas horas del día para documentar el acto y la negativa del personal del Palacio de Gobierno a no dejarla entrar.

Durante todo el día la senadora y quienes acudieron a cubrir de manera noticiosa su acto de valentía y su derecho, tal cual como lo emitió el juez, han sido criticados. A lo que me lleva a elegir esta imagen tomada del video de la propia senadora en su cuenta de Twitter.

Ella en medio de decenas de hombres y mujeres que ejercen su trabajo, le colocan los micrófonos, los teléfonos, las pantallas, las cámaras y la iluminación de tal forma que tiene todo para hablar y ser escuchada, aún y por el presidente aunque no haya ingresado a su rueda de prensa.

Caemos en la ruptura de lo que nos enseñaron en la carrera, porque resulta que los “medios” que están allí adentro, como si fuera una especie de lujo o dicha se crecen en su espacio de 1×1 en una prepotencia de un poder inexistente, pero por el simple hecho de ser usados a favor de la 4T.

En cambio, los que están afuera, quienes dan voz a la “contraparte”, a la que sí se defiende, a la que no mira los zapatos, sino a los ojos, son criticados y señalados. Y por si fuera poco “son los de afuera”.

La Senadora llegó en bici eléctrica, casco e impermeable amarillo, como quien no tiene nada que presumir, y perteneciendo al Poder Legislativo, a diferencia de los que están “adentro”. Ella sabe defenderse y sabe lo que hace, por ello tenía un megáfono para dar su comunicado cuando fuera necesario.

Ella tocó la puerta del Palacio, cosa que nadie hace. Quienes hemos tenido el honor de trabajar para el Gobierno Federal sabemos que el ingreso a este no funciona así. Allí cerraron las puertas por completo y no hubo otra instrucción.

Hay que tener el valor para pararse ante esas puertas monumentales y tocar como un acto de sencillez y de hasta una humillación, a ella y a todos los que no pensamos como los de adentro.

La Senadora luce molesta, incómoda y aunque sabía que la probabilidad de que esto pasara era mucho, ella fue ejerciendo un derecho que más tarde, muchos políticos y comunicadores podrían ir a ejercer.

Las puertas del palacio se cierran para no escuchar a los que quieren hablar de frente y se abren para los que no quieren ni ser escuchados.  

Los de afuera, que son los que aparecen en la imagen, no tuvieron que recurrir a una estructura de un Palacio tomado, para ser escuchados y vistos por todos. Todos los vimos y a ella la escuchamos, y eso estoy segura, les duele. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *