En imagen, vamos requetemal

Por Laura Garza

El día de ayer fuimos testigos del segundo debate de las aspirantes a la gubernatura del Estado de México, Alejandra del Moral y Delfina Gómez por televisión.

A diferencia del primero, en este ambas cambiaron su manera de presentarse a la gente con su manera de vestir, maquillaje y peinado. 

En el primero Ale del Moral lucía con una blusa formal rosa, falda y tacones negros y un peinado suelto, sin tanto maquillaje. Una combinación que le hizo lucir firme, elegante, seria y comprometida con el acto.

Delfina aparecía con una blusa blanca con una costura cruzada, que dudabas si así era o no le quedaba bien,  y un saco color café con estampado que no sabías si no le cerraba o así era, sin mucho peinado. 

En el segundo, Ale del Moral aparece con un traje sastre color rosa con blusa y tacones blancos, el pelo echado hacia atrás y con más maquillaje. Esta vez, no le favorece en su figura, ni su postura.

Delfina aparece sin aretes, con una guayabera, pantalón y tacones negros; con un peinado más elaborado, que le hizo ganar un poco de presencia con el maquillaje. pero se pierde entre los colores claros de su maquillaje y su guayabera.

Entre más claros sean los colores, más se alejan de la atención de la mirada. Es televisión y en ella hay que incluir el color en la vestimenta. Al igual que los estampados, nos desvían la atención de lo que sí debemos atender.

Ahora, vayamos a la historia. El  primer debate televisado fue en 1960 donde apareció Richard Nixon y John F. Kennedy, desde esa vez los debates entre candidatos tuvieron una seriedad e influencia importante para la decisión del voto en los ciudadanos. 

El acto del debate, es una cita formal en donde los candidatos deben mostrar la fuerza y la congruencia entre sus ideologías, conocimiento e imagen. Es el aparador perfecto para que sus propuestas tengan mayor impacto y se mantengan en la agenda.

Desafortunadamente los debates que continuaron en los 70´s, 80´s y 90´s no hubo presencia femenina, sino hasta el 2008 con Hillary Clinton. Claro, estamos hablando de debates presidenciales en Estados Unidos, pero es que son nuestras principales referencias de cómo la imagen política obtuvo mayor importancia. 

La imagen importa y la imagen influye.

Lo que vimos, principalmente con la candidata Delfina Gómez fue una absoluta falta de respeto para el debate, el lugar y la audiencia. Tratar de aparecer como alguien que no tiene aretes, que elige una guayabera masculina y son una sobriedad que la opacó, más que agrandarla.

Tomando en cuenta que esa sobriedad física, se complementó con su nula dicción y ritmo a la hora de hablar. Se perdió en su propia monotonía. 

No podemos defender una idea si no miramos de frente. No podemos transmitir poder, cuando no sabemos ni siquiera qué es.

Alejandra del Moral debió de haber aparecido con la misma fuerza femenina que en el primer debate. No lo hizo mal, pero quisieron transmitir a una mujer un tanto tibia sin mucha personalidad, a diferencia de la primera, en donde el uso de tacones altos le ayudaron a mantener una postura más firme todo el tiempo.

Pareciera que sus asesores dieron dos pasos para atrás en la imagen personal de ambas. Diría la candidata Delfina “requetemal”.

En los debates sí se incluyen los aretes, sí son necesario collares y un buen atuendo, porque es la imagen de mujeres poderosas e influyentes en la política y perdón, pero llegar hasta allí hay que pasar por muchos niveles.

Los accesorios y la formalidad, no están peleados. El color es vital, el ritmo es clave, la conexión en la mirada es imprescindible y las posturas fundamentales para vincular el poder y la convicción de su mensaje.  

¿Por qué los hombres van de traje? Porque es un acto formal, no porque sean “ostentosos”. Lo mismo para las mujeres, cualquier mujer en el poder debe de lucir elegante, formal y cuidar los códigos de vestimenta. 

No se confundan, hasta la gente más humilde y la más trabajadora, sabe bien que hay que vestirse siempre bien.

One Reply to “En imagen, vamos requetemal”

  1. De acuerdo contigo: la elegancia y la comunicación de objetivos y aspiraciones no está peleado con lo femenino.

    Al parecer, ambas candidatas se han dejado dirigir o asesorar en lugar de imprimir su propio sello a su labor de cara al electorado del Estado de México.

    Más allá de simpatías personales, los ojos del país está sobre este proceso electoral por enfrentar a dos mujeres entre sí para convertirse en punta de lanza del gobierno de uno de los estados del país con mayor incidencia en el mapa electoral nacional.

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