¡Qué diferencia!

Por Laura Garza

Es imposible tener una única visión de las cosas, creer que solo hay una sola manera de hacer las cosas e idealizar que una sola persona puede tener la verdad absoluta.

Después de este sexenio, a México le debió de haber quedado claro que la unicidad no funciona, no reditúa y es inoperante. No para un país, no para uno como el nuestro. 

Andrés Manuel ha demostrado que “ni lo que diga su dedito”, ni lo que él llame mentira o verdad ha dejado beneficios políticos, sociales y económicos. No se puede ser “el único” que mande en el país y que crea que sus soluciones son las correctas.

Todo gobierno necesita una contraparte, distintas voces que recreen un panorama con distintas posibilidades. Voces inteligentes y preparadas que lideren secretarías y áreas especializadas para desarrollar mecanismos en todas las áreas que nos hagan competir con grandes países. 

Partidos de oposición con la apertura y sensatez de mirar hacia los ciudadanos y al país como un todo, y no con la visión limitada de sus propios colores. 

Proponer, dialogar, debatir, sumar y fortalecer nuestra democracia en todo momento, no solo en tiempos electorales.

Un poco como lo que Xóchitl Gálvez ha hecho desde que decidió participar para ser la próxima presidenta, y el último ejemplo es la Conferencia de la Verdad que recién inició el lunes.

Más allá de los tiempos de intercampaña y que es la candidata presidencial de la oposición, fue un acto para que todas, todos y todes abramos los ojos para analizar lo que comentaba en un principio: la unicidad no funciona. 

En las fotografías que hoy publico, obtenidas de las redes sociales de la candidata se puede ver una diferencia radical entre un ejercicio que realiza el presidente por la mañana y lo que el equipo de Gálvez propuso.

Fotos: Instagram @XochitlGalvez

Sin duda en materia de imagen, la luz siempre será el valor más importante para atraer, impactar y hacerte visible. Los colores claros en la mampara y en el ejercicio de hacerlo en un espacio semi abierto, fue una grandiosa idea.

De nueva cuenta, la apertura para entender que las cosas se pueden hacer diferentes y resultar más amigables y entretenidas.

Por más confrontación que pudo tener en su discurso, Xóchitl se mantuvo apacible, segura, dinámica y amable. En ningún momento utilizo “su dedo” con una actitud de autoritarismo o regaño. El color rosa en su manera de vestir nos ofreció lo que “en la otra” no, tranquilidad.

Muchos podrán decir que fue la primera, que no se sabe si continuará diariamente por su agenda de trabajo, pero allí está el hecho de que se puede hacer diferente.

Su actitud con la prensa, con un grupo de profesionales que no estuvieron tan lejanos al estrado, que no recibieron preguntas preparadas y tampoco fueron filtradas con la intención de beneficiar a la candidata.

Está en la foto que también publico, en donde Xóchitl va y saluda. Es cercana y se muestra abierta y sobre todo, d i s p u e s t a.

De nuevo, para ser un buen presidente (ya lo comprobamos) se debe de contar con la habilidad de escuchar y ser empático con el otro. 

Y la última foto que agrego, que me pareció la cereza del pastel, es encontrar (en el mismo ejercicio), que no solo se gobierna haciendo conferencias, sino que siendo una mujer preparada va y acude a distintos eventos.

Aparece en distintos escenarios, se muestra alegre, dispuesta (otra vez), atenta, empática y propositiva. Ella es la descripción más clara de ser “opuesta” y no significa dividir, ni polarizar, sino poder ampliar nuestra manera de ver que se puede gobernar distinto.

Que vamos a exigir igual, por supuesto, pero si de entrada encontramos esta manera distinta de hacer las cosas, vamos de gane como ciudadanos.

De que hay diferencias, las hay y desde el lunes Xóchitl lo dejó claro.

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