Ecuador en alerta

Por Laura Garza

Qué tan lejos podemos estar entre un país y otro en América Latina, cuando las crisis comienzan a parecerse, cuando son cientos de miles los que deciden cruzar por nuestro país para llegar hasta el otro lado.

México como el testigo, una especie de papá grande que sirve de camino para cumplir sueños o coartarlos con desgracias.

Los latinos, tan igual y tan distintos. Tan gustosos de la música y el fútbol, tan chicharacheros y tan víctimas de nuestras propias decisiones como la de elegir mal a sus presidentes.

Todos hemos caído en la verborrea cargada de polarización y sed de venganza. Todos. 

Ecuador tan lejos, pero tan cerca. Una crisis más que nos alerta y que no deberíamos de perder de vista. 

El crimen organizado tomó las riendas durante horas  de un país, liberaron la violencia sin ningún tipo de frenta. No hubo quién los detuviera en un inicio para apoderarse, o mejor dicho, de secuestrar un canal de televisión local en donde un grupo de delincuentes tomaron como rehenes a los periodistas y trabajadores al aire.

No se trataba de una actuación, eran reales los videos que comenzaron a circular por redes sociales (benditas redes sociales), encapuchados que se creyeron intocables y super poderosos intimidaron, violentaron y mancharon el breve gobierno de Daniel Noboa.  

Jóvenes de vestimenta tan informal que si los viéramos caminando por las calles, no nos imaginaríamos que fueran parte de grupos delictivos, o terroristas, como los declaró el mandatario ecuatoriano. 

Otro video en donde estudiantes de la Universidad de Guayaquil corrían desesperados al ser perseguidos por otro grupo delictivo para secuestrarlos o vaya usted a saber, todo esto sucedió en distintas locaciones en ocho ciudades de Ecuador. 

Desde principios de semana leía una nota que me parecía increíble que a estas alturas sucediera, decía que después de que varias cárceles habían sido tomadas por los presos secuestrando a agentes y convirtiendo todo en un caos, el criminal considerado como el más peligroso de Ecuador se había fugado, junto con su “grupo de seguridad”, y los agentes penitenciarios no supieron en qué momento dejó de estar en el interior de su celda.

Fue un error, un plan bien cumplido, una estrategia tan completa que evidenció el poder que ocupa el crimen organizado en un país entero.

La foto es un operativo en la Cárcel Regional del Litoral por parte de los soldados de Infantería de Marina. Todos boca abajo y en ropa interior, sin capacidad de movimiento, pero lo que parecería una señal de intimidación y humillación, para mi me lleva a reflexionar mucho más en cuántos de allí sabían lo que iba a pasar, cuántos de allí moverán los hilos de homicidios, secuestros, cuántos de allí en realidad sonríen mientras las Fuerzas Armadas los achican de esa manera.

Un país no tan lejano a México, hoy se enfrenta al control de distintas células de grupos delictivos que eventualmente fueron recibiendo libertad en un mismo territorio.

La incapacidad de algunos gobernantes desde años atrás fueron permitiendo la presencia y la diversificación de estos grupos, hoy está llevando a este país a mirar a El Salvador y los métodos de su mandatario Bukulele.

La imagen me lleva a cuestionar si Bukulele es la respuesta a las crisis que vivimos constantemente en los países de América Latina y la otra, es temer que la permisividad que hoy en día el crimen organizado ha ganado en nuestro país, un día nos rebase y se nos permeen tanto que la violencia sea incontrolable.

Son advertencias, son alertas regionales que se vuelven territoriales a kilómetros de distancia. 

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