Por Laura Garza
La semana pasada dentro del análisis visual de las “campañas no campañas” de las tres corcholatas, mencioné un número de tomas en donde aparece Claudia Sheinbaum en sus videos, totalmente de espaldaa o de lado, es decir sin tener su rostro de frente.
Es interesante ver que en cada video que publican en sus redes sociales, son pocas las veces que la vemos de frente y haciendo contacto visual con la gente, pero como ese análisis a detalle es cada viernes, hoy sí quiero hablar de lo que vi en uno de sus videos dentro de la gira en Tampico.
El equipo de trabajo y Claudia decidieron visitar el mercado para reunirse con despicadores de camarón, y la idea era buena, pues fotografiar y grabar a la candidata en su convivencia con la gente local, siempre será una actividad bien recibida.
Sin irnos con el tema de las redes sociales donde se referían a que las jaibas no la querían, yo diría más bien que pareciera que su equipo no la quiere del todo.

Foto Twitter
Lo que aquí describo lo hago desde mi perspectiva como fotógrafa y editora de fotografía durante 23 años y con la intención de que pase de ser un descuido a un aprendizaje.
En la foto que le he hecho al video para que usted y yo veamos lo mismo, la primera persona que aparece es el vendedor, la segunda Claudia y atrás de ella tres fotógrafos, pero en especial dos, que todo indica son parte de su equipo.
¿En dónde están colocadas? Detrás de ella. ¿A quién quieren fotografiar? A ella. Y si “ella” es su objetivo por qué estarían detrás.
No se puede documentar o retratar a “alguien” estando detrás de él, no se puede hacer fotografías de campaña política cuando no se tiene la mirada de tu candidata, los ojos y la cercanía con la gente.
Se puede contar con el equipo fotográfico más sofisticado, pero si no estamos en el lugar correcto, no sirve de mucho.
El fotógrafo profesional que ha hecho campañas sabe que se tiene que ir un paso adelante del candidato o personaje en cuestión.
¿Qué habrán tomado? ¿Su perfil? ¿La jaiba brincando? ¿El juego de manos? Las dos ni siquiera ven desde el visor, sino desde la pantalla y una de ellas a una mano, se ven más concentradas en querer reírse que en concentrarse en documentar.
Comúnmente el fotógrafo no se ve porque él es quien hace todo para que los demás se vean, pero hoy vimos un ejemplo que evidencia una desatención que le está perjudicando a la candidata, no solo esta vez, sino cada vez más.
Si trabajamos en la política tenemos que entender el poder de cada imagen y para ello, hay que ir un paso adelante.
