Por Laura Garza
“Deja de estarte cotizando, si todas siempre han sido mías”
Le dijo su superior, un policía de la Ciudad de México a “Karen”, abusando de su poder y haciendo alarde de su cobardía, la acosaba insistiéndole en que fueran a un hotel, pero ante la negación y rechazo de ella, él no dejó de insistir.
Pasaron meses en que “Karen” tuvo que aguantar tocamientos, palabras obscenas y este tipo de amenazas. Él abusaba ya de ella psicológicamente y de manera económica, pues si ella no se acostaba con él, tenía que comprarle todo lo que le pidiera.
El “superior” y seguramente gordo, le pedía que le comprara chocolates, comida o perfumes., según la entrevista que ha sido publicada en distintos medios.
Pero después de meses de acoso, la violó el 16 de marzo. Justos tres meses en los que “Karen” intentó suicidarse tomando pastillas. Quiso hacerlo, su vida se había colapsado, un intruso había tocado su cuerpo y no solo eso, la había violado. ¿Cómo defenderte? ¿Cómo salir a gritarlo? ¿Cómo quedarte sin trabajo? ¿Cómo alzar la mirada tras ser humillada de esa manera? ¿De quién abrazarte? ¿Cómo volver al trabajo?
“Me violó, me encerró en la oficina y no me dejó salir”.
Suspiro y me lleno de impotencia al imaginarme la escena. La ironía del poder y la cobardía en un solo uniformado.

La fotografía de la gran y admirada Sashénka Gutiérrez, en donde retrata a la valiente “Karen” en la azotea, de lo que supongo es su casa, es para verla con detenimiento.
Primeramente, muestra la ironía de que una mujer TENGA que protegerse lo único que puede, porque ninguna autoridad, hasta el momento ha podido protegerla de la cabeza hasta los pies. Ella es parte de la policía de la Ciudad de México, y aún armada, no pudo defenderse, ¿qué les espera a las demás?
Aparece de pie frente al sol, blusa y tennis blancos y jeans, muy cerca de la sombra como seguramente está su vida en este momento.
Al fondo, en el tendedero unos jeans negros, los cuales no pude dejar de verlos a la hora de observar el retrato de Sashénka.
Comúnmente, a la hora de hacer el encuadre justificas hacia un lado con la intención de que la mirada de quien mira, vaya hacia allá. Pero mi mirada va a las rosas y se distrae con los pantalones en movimiento por el viento.
El color negro dentro de los verdes, el blanco y el lila de las bugambilias. El luto, el dolor, la pena, el silencio y la oscuridad en contraste con su blusa blanca.
Simbolismos que se cuelan en un retrato de una mujer que irónicamente tiene que protegerse el rostro, mientras su violador, el que atacó su cuerpo y su vida, sigue allí libre moviéndose de un lado a otro.
La semiótica y la lectura de la imagen, siempre arrojan mensajes que pudieron ser o no pensados, pero que terminan completando el mensaje.
Por suerte para todas, existen colectivos como el colectivo feminista “De la mano luchando contigo” y la asociación “Yo te apoyaré” que la apoyaron para presentar la denuncia y judicialmente iniciar el proceso para que el “gordo comechocolates” sea encerrado por abusar de ella y muchas más mujeres en la corporación.

Fotógrafa Sashénka Gutiérrez

