Por Laura Garza
La única experiencia que he tenido con los submarinos fue en uno en Orlando, dentro de alguno de los parques de Disney. Éramos muchos adentro peleando por tener una ventanita propia para ir viendo cómo descendíamos, mientras que tratábamos de controlar los cambios en el cuerpo.
Aquello solo fue una experiencia.
La desaparición del sumergible Titán de la empresa OceanGate es una historia de terror y desesperación. Su tarea era llevar a cuatro tripulantes para ver, analizar o investigar los restos del Titanic a 4,000 metros bajo el mar.
La empresa es una compañía seria con múltiples descensos con fines científicos, históricos, recreaciones para películas y por supuesto, turismo. Lo que ha pasado es desconcertante para todos, por la pérdida de señal repentina después de 1 hora y 45 minutos de haber descendido desde la plataforma de inmersión.

Foto: OceanGate
La fotografía es para imaginar cómo este sumergible de filamentos de fibra de carbono reforzado con titanio llevaba cinco vidas allí dentro y que cuatro de ellos pagaron su boleto por 250mil dólares para estar allí, en medio de la inmensidad azul del mar y de la historia.
Ir encapsulados, sin opción de salir, sin luz natural y con un espacio reducido para adentrarse a la profundidad del mar, a la que nunca te has imaginado ni siquiera llegar. El tiempo para descender son horas, así que cualquier intento de escape es enfrentarse a la muerte.
Son cuatro y el capitán. Las preguntas deben de ser muchas. ¿Habrán chocado? ¿Habrán sido llevados a la velocidad de una corriente que les estropeó las formas de comunicarse? O simplemente algo falló y ocurrió ahora en pleno 2023.
El oxígeno que llevan es para soportar 92 horas, sin embargo, ya han pasado 72 horas y si es que se encuentran con vida, están a punto de perderla.
El mar siempre me hipnotiza, su inmensidad, el ritmo del oleaje, las tonalidades de azul en un mismo lugar, la vida que hay allí debajo y la oscuridad al fondo. Esa siempre me ha dado miedo, es una especie de territorio intocable para un mortal.
El hombre podrá intentar conquistar pedacitos de su inmensidad, como lo hacen con el Titán, pero el mar no siempre deja pasar y los motivos nunca se comprueban de manera científica. Simplemente pasa, te toma y no te suelta.
Ojalá los encuentren, ojalá no sea demasiado tarde.
La foto por sí misma es asfixiante. Una cápsula en medio de un espacio tan pequeño y tan azul. No hay espacio suficiente alrededor para que el sumergible pueda moverse, aún hay luz pero unos metros más y estará oscuro por completo.
Solo es una foto.
Una composición tan cerrada que mi ojo no tiene aire o inmensidad, me ahoga con solo verla.
Ojalá.
