Por Laura Garza
El buen vestir y una imagen correcta, implica un gran equipo detrás o a un lado de cualquier presidente. Por ejemplo un sastre experimentado para líderes, un asesor de imagen con relación directa con voceros y un consultor externo en situaciones de crisis que trabaje de la mano con los coordinadores de asesores y el gabinete de Seguridad.
Todo ese grupo están preparados para conformar y fortalecer la imagen de cualquier jefe de Estado para salir y emitir cualquier tipo de comunicado.
El buen vestir cubre el tipo de personalidad del personaje, pero también “la” personalidad que debe de tener de acuerdo a los tiempos o sucesos que enfrente su país y su manera de gobernar.
Por ello en los códigos de vestimenta hay cambios, desde lo más superficial como el clima de la zona, como lo que puede significar el vínculo con la población o grupos de interés.
U otro ejemplo es cuando llegamos a ver a líderes sin saco, con la camisa arremangada, el cuello desabrochado y un poco más holgados, cada una de estas acciones que aquí menciono es porque tienen un argumento que suma a dicha situación.
No puedo aparecer vestido formal cuando camino por escombros o lodazal, un poco lo que vimos en Acapulco horas después de la llegada de Otis y la del presidente y su equipo.
Todo va ligado a complementar el mensaje.
El presidente día con día lo hace de manera correcta, es decir, va en la congruencia de su ausencia de empatía, su nula intensión de generar un vínculo con t o d o s los mexicanos, con su negación a mostrarse cercano y ni mucho menos humano ante las múltiples y diversas tragedias que en nuestro país nos atañen.
Un ejemplo físico, así como no abre la puerta del Palacio Nacional para nadie que él no considere propio a su manera de gobernar, hace lo mismo con su imagen.
Hoy, lunes 18 de diciembre del 2023 una nueva masacre de jóvenes sucede en el estado de Guanajuato. Apenas acabábamos de atestiguar a los jóvenes estudiantes de medicina que fueron señalados y juzgados como consumidores de droga y que por ende, terminaron masacrados en un auto.
Apenas estábamos completando la personalidad fría e intransigente, cuando nos viene un lunes peor.
La conmoción fue nacional, según los datos, un grupo de sicarios entró a una posada privada de jóvenes que se divertían al terminar sus clases o simplemente el año 2023. Murieron 12 jóvenes de la manera más ruin.
Bailaban, se divertían, le pegaron a la piñata, subían videos a Instagram, se reían y de pronto la oscuridad total en la hacienda de San José del Carmen para escuchar los balazos y seguramente caer al piso.
Una tragedia nacional, una más.
El presidente hoy salió a hablar con mayor elocuencia sobre la pre inauguración de un Tren incompleto y la nueva presa de Santa María.
El presidente se rió, jugó, habló con voz aletargada por mucho tiempo, sus ojos y su rostro entero era de quien tenía poco tiempo de haber despertado, los ojos hinchados y un poco despeinado.
Pero cerrado, sin un solo espacio para escuchar, para entender “al otro”. ¿Por qué lo digo? Porque como pocas veces el cuello de su camisa ajustado por completo, el nudo de la garganta de la misma forma, saco y abrigo. Nada entra, nada sale, todo justo para no dejar espacio a nada.
La formalidad con la que aparece el día de hoy no se relaciona con una especie de luto por la situación de inseguridad que vivimos, sino porque en su mundo, su felicidad es única y nadie va a cambiársela.
En este preciso instante que capta la gran fotoperiodista mexicana Sashénka Gutiérrez, es aún más claro. La risa que obliga a cerrar los ojos, porque tampoco ve y no quiere ver.
Por ello el asesor de imagen, el vocero, el consultor, los coordinadores de asesores, el gabinete de Seguridad deberían de trabajar juntos para lograr emitir un mensaje adecuado, porque de lo contrario de qué nos sirve tener un presidente, como el emperador aquél que solo puede mirarse a él, sin importarle su gente.
Así es López Obrador, un hombre tan egocéntrico que la muerte de 12 jóvenes más por el crimen organizado, no lo apabulla, inquiera y ni mucho menos lo sensibiliza.
