No te toca, Mariana.

Por Laura Garza

Dicen que las segundas veces no siempre vuelven a ser igual de buenas, y puede que en política también aplique, sobre todo cuando el electorado crece y se harta.

La campaña de Samuel García para ser gobernador en mi bello Nuevo León fue liderada por su pareja Mariana Rodríguez y claro, las ganas de los regios de querer volverse a equivocar como con el Bronco.

Por eso insisto, en que, si las segundas oportunidades pueden salir mal, hasta pueden ser peor y allí está Nuevo León como ejemplo, con un alto grado de violencia, inseguridad, y una serie de promesas que quedaron en las calles llenas de baches y de basura. 

Pero volvamos a la campaña aquella en donde se puso de moda el “fosfo fosfo” por la influencer y empresaria Mariana Rodríguez. Las filas de niñas y adolescentes en las calles del estado cuando salían a pegar calcas y a hacer campaña eran interminables. Todas y todos querían foto con ella, no con él.

Mariana regalaba sus productos, hacía tutoriales de maquillaje, se conectaba con la generación de hace dos años y planteaban una relación de pareja con todos los códigos regiomontanos, como por ejemplo, el machismo, el “a quién le estás enseñando las piernas?”, toda una serie de mensajes con los que la gente del norte se identificaba.

Ahora ¿cómo le irán a hacer para acaparar la atención a nivel nacional, cuando Nuevo León se convirtió en un estado en el que la mujer podía ser secuestrada, desaparecer y aparecer muerta. ¿Cómo de qué podrá defenderse el joven Samuel? 

Se sabe más de Debhani a nivel nacional que de Samuel García, no olvidemos.

El domingo tuvo su inicio de pre campaña y por obvias razones inició en su estado porque si iría a otro, no hubiera reunido a más de cien personas, bueno quizá Mariana sí, pero él no. 

La llegada de la pareja fue en su auto Tesla, el cual a estas alturas no tiene ningún tipo de impacto, ni sorpresa, ni novedad. porque ya lo habíamos visto, y es qu ya todo ha sido publicado en redes, sin contar con que esa negociación pues siguen en pausa y no parece que avance entre rumores del cambio de inversión por parte de Musk. 

Pero lo más chistoso es que quien llega manejando es ella, y eso podría interpretarse de distintas maneras. Una, quien maneja es quien atrae la mirada de todos, entonces todos vemos a ella.

Dos, el caballero, tranquilamente va de lado de copiloto mientras que le deja la responsabilidad a ella, para después bajarse primero y dejarla a ella sola, muy del norte. 

Estos mensajes confusos en donde crees que ella manda pero en realidad no, porque él se baja primero porque él también quiere la atención, y el que cree que todos esperan ver.

¿Por qué manejaría ella? ¿Por qué no maneja él? ¿Por qué no toma la batuta y asume su responsabilidad y es él quien llega emocionado y con el objetivo de transformarse en un hombre maduro que busca la presidencia de su país? Para eso se necesita tomar el mando.

Pero no sabe cómo.

Mariana sabe cómo hacer campaña en redes, pero está repitiendo la misma fórmula. Ella va, ella saluda, ella sí mira a la gente, ella les da besos, ella se ríe, ella va adelante.

Samuel va atrás saludando sin saludar, bailando al ritmo de la batucada y de vez en vez levantándole los brazos a su esposa.

Es una repetición que ya tacha en vergüenza, que si no aparece con su mujer, o no aparece ella con él, aburre y no causa el mismo impacto.

Desde el video en la sala de su casa en donde Mariana no sonríe, ni hace un solo gesto positivo para el anuncio de su marido que había decidido ir por la presidencia, no se ha cansado de mofarse que su esposa sí sonríe.

El abuso de la imagen de Mariana no será para bien, como tampoco las comparaciones que ya existen de ella junto a Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum. 

Ojalá la gente no se confunda y sepa bien que la imagen y la carrera por ser presidenta por parte de las dos mujeres es por decisión propia y porque son po lí ti cas. 

En cambio, Mariana Rodríguez solo cumple una obligación o una especie de “manda” por parte de un joven, su esposo, que quiere ser candidato a la presidencia sin saber cómo, mas que solo poniendo primero a su esposa.

Mariana es buena en lo que hace en Nuevo León, pero no le toca hacerle la campaña nacional a su esposo. 

No le toca.

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