Por Laura Garza
A la hora de salir al público o de posar ante una cámara, uno suele tener claro el mensaje quieres dar. Al menos visualmente puedes hacer todo lo posible porque no se te note el nerviosismo o cualquier otro estado emocional que te perjudique.
Socialmente cuidamos nuestras emociones o nuestro estado más vulnerable para no mostrarle a nadie.
Pero hay quienes de manera profesional conocen bien los efectos de sus comportamientos, especialmente los que saben que se volverán una provocación y una aberración.
Andrés Manuel López Obrador es el reflejo de una actitud perniciosa, una clara evidencia de que su estrategia es que nada en su mensaje se alinee con lo que es razonable y entendible.
Sabe bien decir unos datos, pero termina haciendo otros que nosotros no sabemos. Los resultados están a los ojos de cualquiera que desee saber cómo va en realidad nuestro país, en comparación de otros años.
No puedo quitarme de la mente esta imagen porque es justo un resumen de los párrafos anteriores aquí escritos.

Foto: Twitter
Ante la medida cautelar que aprobó el INE para que el presidente se abstenga de emitir pronunciamientos sobre el proceso electoral del aún futuro 2024.
Su acto de cerrarse la boca con las dos manos, pero al mismo tiempo con un rostro que proyecta burla, se suma a sus acciones más contradictorias.
El presidente se enoja como un niño que hace berrinches y cae en sus propios enojos dejándolo ver ridículo y diminuto.
Esta foto es una pauta para que recuerden su ¡Cállate Chachalaca! a Vicente Fox. Ahora él convertido en una chachalaca que solo habla de sí mismo, de sus intereses y de sus ambiciones.
El peligro en personajes como él que se han estudiado los manuales del populismo, es que se planta allí entre juegos, como una víctima más de un sistema de leyes y de reglas que han sostenido a nuestra democracia y que gracias a ellas él terminó ganando la elección de hace cinco años.
López Obrador criticaba a Fox por ser una chachalaca porque hablaba y hablaba un día una cosa, y otro otra. Él se ha quedado corto, y se ha autonombrado lo que antes criticaba. Obrador solo descalifica a quien es mejor que él, a quien estudia, a quien sale delante de forma digna, a quien se esfuerza diariamente para ser el mejor en sus estudios, en el deporte, en el trabajo, en las investigaciones y en el servicio público.
El presidente no quiere a nadie que refleje sus pensamientos diminutos e irresponsables, como el acto de hacer estas muecas ante una medida cautelar emitida por el Instituto Nacional Electoral.
Ojo, no es Xóchitl Gálvez, es él.
